De cómo quemar a un mando intermedio

 Durante muchos años fui mando intermedio.

Es decir, el intermediario, el mensajero, el eslabón entre la alta dirección y los profesionales que conforman la base de la pirámide.

Como mando intermedio tu labor es coordinar la ejecución de los planes que te son impuestos por las "cabezas pensantes", pero ¿Qué ocurre cuando esos planes van en contra de tus principios, de tus convicciones más profundas?

El temor a perder la fuente de sustento y la seguridad, empuja a millones de mandos intermedios cada día hacia la sumisión y el conformismo.

Se convierten en peones del tablero corporativo donde los intereses económicos priman sobre los valores humanos.

Su voz se apaga, sus ideales se desvanecen y se convierten en un engranaje más de la maquinaria.

Si un mando intermedio no cuenta con:

1️⃣ La capacidad como líder

2️⃣ La integridad con respecto a sus valores

3️⃣ Los resultados que le avalen a la hora de cuestionar

4️⃣ El apoyo de "padrinos" que le protejan

5️⃣ El apoyo de su equipo y sus homólogos

Corre el riesgo de ser despedido tan pronto cuestione las decisiones que le vienen impuestas.

Y si se limita a ser un vasallo, corre el riesgo de terminar siendo un títere para los ejecutivos y un saco de boxeo para su equipo.

Difícil dilema.

Una de las posiciones de mando intermedio que más sufre esta difícil dicotomía es la de mando intermedio en el área de RRHH.

Existe una tercera opción: buscar un lugar mejor, donde puedas ser tu mismo. Donde puedas ser integro y no tengas la necesidad de prostituirte por un puñado de monedas.

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