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Mostrando entradas de marzo, 2024

Cuando el problema eres tú

  La gran mayoría de los que ocupan posiciones de responsabilidad esperan que la gente les siga, sin rechistar, y acate sus dictados sin cuestionar ni una coma. Temen que si permiten a sus empleados desarrollar el pensamiento crítico, puedan cuestionar su autoridad, e incluso, tomar decisiones que vayan en contra de sus intereses. Además, el desarrollo de pensadores requiere tiempo y esfuerzo. Implica invertir en aprendizaje y darles la oportunidad de poner en práctica lo aprendido, lo que, de nuevo, se percibe como un riesgo potencial para sus intereses individuales. No interesa que la gente piense, no sea que, en una de estas, se rebelen. Sin embargo, desde hace unas décadas, esto está cambiando. No por deseo de los que ocupan las posiciones de liderazgo, sino por la presión que ejercen los empleados, cada vez más capaces, preparados y con más conciencia acerca de lo que está bien, y de lo que no lo está. De lo que están dispuestos a aceptar, y de lo que no es aceptable. Por eso,...

De cuando el jefe no cuida su salud mental, ni la tuya

  La salud mental es como la mascarilla de oxígeno en un avión, primero debes cuidar de tener la tuya bien puesta para, después, ayudar a que los demás sepan cómo ponérsela. Al igual que en un avión, donde se nos instruye a asegurar nuestra propia máscara de oxígeno antes de ayudar a otros, los líderes deben priorizar su propia salud mental antes de promover el cuidado de la salud de sus equipos. Según el Informe de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2020, se estima que más de 1.000 millones de personas en todo el mundo sufren de algún tipo de trastorno mental. Esta cifra, por sí sola, debería ser suficiente para hacernos reflexionar sobre la urgencia de cuidar de nuestra propia salud mental y la de los que nos rodean. En demasiadas ocasiones el peor ejemplo es el de los líderes empresariales, que no cuidan su propia salud mental (Un buen número de ellos da un ejemplo pésimo con sus conductas) lo que contribuye a crear un entorno en el que los empleados se...

Para liderar, ¿eliges a los humildes o a los ególatras?

  Demasiado a menudo, se espera que los líderes sean super humanos que encarnen la perfección en todas sus acciones y decisiones. El problema con esta visión distorsionada del liderazgo no sólo es que es poco realista, sino también que resulta extraordinariamente perjudicial tanto para los líderes como para aquellos a quienes deben liderar. A lo largo de la historia hemos construido una cultura del liderazgo basada en la imagen y la apariencia. Los líderes están permanentemente sometidos al escrutinio público y se espera que presenten una fachada impecable en todo momento. Esto genera la necesidad de ocultar cualquier signo de debilidad, vulnerabilidad o error, lo que, a su vez, genera una brecha entre su persona pública y su verdadera identidad. Por eso, es importante recordar que la verdadera esencia del liderazgo radica en la capacidad de conectar con las personas y no de mostrarse superior a ellas. Es una cuestión de humildad. Y ser humilde no significa menospreciarse o dudar c...