De cuando el jefe no cuida su salud mental, ni la tuya

 La salud mental es como la mascarilla de oxígeno en un avión, primero debes cuidar de tener la tuya bien puesta para, después, ayudar a que los demás sepan cómo ponérsela.

Al igual que en un avión, donde se nos instruye a asegurar nuestra propia máscara de oxígeno antes de ayudar a otros, los líderes deben priorizar su propia salud mental antes de promover el cuidado de la salud de sus equipos.

Según el Informe de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2020, se estima que más de 1.000 millones de personas en todo el mundo sufren de algún tipo de trastorno mental.

Esta cifra, por sí sola, debería ser suficiente para hacernos reflexionar sobre la urgencia de cuidar de nuestra propia salud mental y la de los que nos rodean.

En demasiadas ocasiones el peor ejemplo es el de los líderes empresariales, que no cuidan su propia salud mental (Un buen número de ellos da un ejemplo pésimo con sus conductas) lo que contribuye a crear un entorno en el que los empleados se sienten obligados a ignorar sus propias necesidades emocionales y psicológicas.

Es ahí donde radica el problema.

Jefes que envían WhatsApps fuera del horario de oficina, que piden informes durante el fin de semana, que comen un trozo de sándwich mientras empalman reuniones, en jornadas de 12, 14 y 16 horas de oficina.

Jefes que parecen orgullosos de lucir ojeras, o de no tener tiempo de ver a su familia. Si lideras el área de RRHH o si ocupas una posición de "presunto" liderazgo, hazte un favor, y házselo al resto de tu empresa.

Ponte la mascarilla, aprende a respirar con ella, y luego, ayuda a que los demás aprendan a ponérsela.

Comentarios