De los microsesgos empresariales
3 de los sesgos más habituales y desapercibidos en la jerga empresarial son:
Recursos humanos: Al calificar a los empleados como "recursos humanos", las organizaciones demuestran una escasa sensibilidad con lo humano. Tratar a lo empleados como meros instrumentos, comparables a una impresora o un archivador, que sirven, exclusivamente, para cumplir objetivos empresariales, es un reflejo de la falta de empatía con las personas y su valor.
Retención de talento: El término "retención de talento" es otro magnífico ejemplo de cómo las empresas confunden la necesidad de mostrar afecto y reconocer la contribución de sus empleados, con la obligación de mantener cautivos a aquellos profesionales que producen más. Fomentar el crecimiento e incentivar el desarrollo de las personas, tiene poco que ver con "retener" y mucho con "fidelizar".
Habilidades blandas: Finalmente, llegamos a uno de los términos más contradictorios de la jerga empresarial, el de las "habilidades blandas".
Etiquetar las habilidades "sociales" como "blandas" es producto de la voluntad de minimizar la importancia de habilidades como la comunicación, la empatía o la colaboración, haciéndolas parecer inferiores a las "habilidades duras" o técnicas.
El propósito de esta reflexión es aportar un poco de luz sobre la gran cantidad de microsesgos qué, sin darnos cuenta, aceptamos y promovemos al utilizar determinados términos.
Si ocupas una posición de liderazgo, o si aspiras a construir un mundo empresarial un poco mejor, comienza a adquirir conciencia sobre las cosas que dices.
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