El impacto en la sociedad como éxito empresarial
Uno de los errores más comunes que cometemos es evaluar la calidad de una empresa a partir de sus beneficios económicos.
La rentabilidad financiera no es necesariamente un indicador del valor real de una empresa.
Una gran empresa es aquella que busca mejorar la calidad de vida y el bienestar de la comunidad donde se encuentra.
Es decir, que tiene como propósito generar riqueza no solo para sus accionistas, sino para el conjunto de la sociedad en la que opera y de la que obtiene sus beneficios.
La generación de riqueza no consiste en repartir dividendos, sino en invertir en la formación de los trabajadores, en la implementación de tecnologías más eficientes, que nos hagan la vida más fácil a todos, y en la adopción de prácticas responsables con el medio ambiente, y todo ello, a través de modelos de toma de decisión que incluyan no solo criterios de retorno económico, sino también criterios éticos.
Así que, no nos confundamos.
El éxito empresarial no se mide sólo por el balance financiero, sino por el impacto que se tiene en la comunidad.
Es hora de calificar a las empresas por su impacto social y ambiental, y no solo su rentabilidad financiera.
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