Sobre el autoliderazgo y cómo aplicarlo

 Una de las situaciones más paradójicas que se pueden observar en un gran número de empresas hoy es la que se produce cuando, por una parte, RRHH le dice a los empleados que desean que desarrollen su autoliderazgo, pero, por otra parte, la alta dirección se niega a otorgarle a esos mismos empleados la más mínima flexibilidad y autonomía para que puedan ejercer ese autoliderazgo.

Cuando hablamos de autoliderazgo en el trabajo nos referimos a la capacidad de una persona para liderarse a sí misma en el ámbito laboral, es decir, tener el control y la responsabilidad de su propia conducta y desempeño sin la necesidad de ser supervisado constantemente.

Un empleado con un alto nivel de autoliderazgo sabe cuando debe apretar más y cuando puede levantar el pie del acelerador y tomarse un respiro.

Pero claro, para que un empleado pueda desarrollar y practicar ese nivel de autoliderazgo debemos comenzar por permitir que gestione su tiempo de manera flexible, además de dotarle de un cierto grado de autonomía, ¿No crees?.

Si lideras el área de RRHH o si ocupas una posición de liderazgo no caigas en la trampa de la incongruencia, más que nada porque, si lo haces, en lugar de generar un efecto positivo, lo único que vas a conseguir es generar desconfianza y malestar.

Antes de invitar a tus empleados a que desarrollen su autoliderazgo debes trabajar en la necesaria transformación cultural y la evolución del modelo de liderazgo actual, para asegurarte que lo que les exiges es viable en su día a día.

 

Jordi Alemany

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